Cómo Laura consiguió disparar la creatividad en su oficina

Laura estaba preocupada por la creatividad. Dirigía una empresa innovadora dedicada a fabricar mecanismos robóticos para personas con dificultades motóricas. Cada nuevo producto partía de una hoja en blanco y una vez puesto en el mercado las mejoras y actualizaciones eran constantes.

Poniendo la creatividad en el centro

Tenían una oficina moderna, con un pool abierto central, despachos, salas de reuniones, un office divertido y pósteres motivadores en las paredes, pero sentía que le faltaba algo. Si queremos ser realmente creativos, se preguntaba, ¿por qué trabajamos en un espacio convencional?

El proceso creativo surge de un momento de inspiración que muchas veces se alcanza en cualquier parte menos en la oficina. Los diseñadores le decían que a menudo les llegaba paseando por el parque, o en su casa en algún rincón tranquilo. Si tuviera que definirlo la palabra clave sería alcanzar la abstracción.

La innovación era el centro de su empresa y tenía que poner la creatividad en el centro de su espacio de trabajo, pero por muchas vueltas que le daba no acertaba con la tecla. Todo lo que encontraba por ahí le parecían ocurrencias más o menos afortunadas, pero el gran problema es que nada respondía a sus necesidades reales. En el campo de la creatividad las soluciones prêt-à-porter son incoherentes en sí mismas, hay que hablar siempre de trajes a medida.

Especialistas en espacios para potenciar la creatividad

Cuando ya caía en la desesperación un amigo le habló de Alabama Workstyle, especialistas en diseño y construcción de espacios de trabajo para pymes como la suya. No dudó en contactar con ellos y pronto su proyecto empezó a coger forma.

Lo primero que hicieron fue estudiar su organización. Vieron qué posibilidades ofrecía el local y con qué tecnologías trabajaban. Sobre todo vieron cómo era el funcionamiento interno de todo el equipo, sus necesidades de colaboración, concentración, privacidad y los flujos de comunicación entre todos ellos. Tampoco dejaron de la lado la cuestión estética y la imagen que querían proyectar.

Hicieron una propuesta donde el corazón de la oficina era parque de innovación central. Un espacio concebido para desarrollar y potenciar la creatividad con acceso natural desde cualquier punto de la oficina. Para que cualquiera que alcanzase ese instante de inspiración pudiera desplazarse allí con facilidad para abstraerse y dar rienda suelta al proceso creativo.

Alrededor de ese espacio se disponían pools con diferentes configuraciones para para trabajo individual o en equipo, y zonas cerradas para concentración, privacidad o reunión. Para ella fue muy importante el enfoque realista que hicieron tendiendo en cuenta la fisonomía del local y las tecnologías que empleaban en su día a día.

Una oficina que inspira la creatividad

Por fin Laura tiene la oficina que quería. Ahora la creatividad surge en la propia oficina, desaparecen tiempos muertos, notas en servilletas y olvidos, y cuando a alguien de su equipo le llega la inspiración entre todos tardan poco en ponerse manos a la obra para materializar y desarrollar las nuevas ideas.

Laura sonríe al pensar que su productividad se ha disparado y al fin su oficina refleja los valores de innovación y creatividad que siempre había querido transmitir.