El reto de cambiar de oficina

Al fin has llegado a la conclusión de tu oficina ha de cambiar. Tu actual oficina más que facilitar, dificulta y retrasa el trabajo de la gente. A veces llegamos a situaciones cómicas como reuniones que se mantienen en la cafetería de al lado, o compañeros que quedan en casa de uno de ellos para trabajar en un proyecto. Pero te preguntas, ¿por dónde empezar?

El proyecto de tu nueva oficina

Sí, un proyecto. Es lo primero que te dice todo el mundo: que hay que hacer un proyecto. Pero ¿qué demonios es un proyecto? Siempre has pensado en un proyecto como un diseño moderno donde pones cosas muy chulas que en el fondo no sabes para qué sirven. Pero eso sí, muy chulas.

Lo que quieres es trabajar mejor. Poder desarrollar tu trabajo en las mejores condiciones posibles y con la máxima productividad. Y el factor estético es solo uno más.

Conforme le vas dando vueltas surgen las cuestiones: ¿reformamos el local actual o nos cambiamos a uno nuevo? ¿vamos a seguir trabajando más o menos igual o el nuevo espacio va a ser un instrumento para el cambio? ¿cuánto me va a costar la broma?

Antes de empezar el proyecto de tu oficina

Tus primeras reflexiones te llevan a este punto: antes de hacer un proyecto tengo que saber qué quiero.

Puede que no tengas claro cómo organizar tu espacio para alinearlo con tus nuevas formas de trabajar. Incluso te preguntas si hay otras técnicas y modos de trabajo que te harían ser más productivo. En el fondo todo cambia tan rápido que cuesta estar al día.

Si este es tu caso lo mejor es recurrir a un servicio profesional de consultoría de espacios. Este servicio está enfocado a responder a una pregunta fundamental: ¿Cómo tienen que ser los espacios de mi oficina para alcanzar mis objetivos? Este servicio va más allá de la mera concepción de espacios y entra de lleno en la organización del trabajo, las nuevas tendencias y formas de trabajar, y cómo y en qué medida encaja cada una de ellas en tu empresa.

Puede también que suceda justo lo contrario: que todo esto lo tengas claro. Sea cual sea el caso, antes de empezar el proyecto de tu oficina, tienes que saber cómo quieres trabajar en tu nuevo espacio.

Tu nueva oficina, todo un reto

Ahora ya sabes lo que quieres y sabes que para materializarlo has de hacer un proyecto. Un proyecto que conjugue todos los aspectos de tu ecuación: los funcionales, para que tu oficina sea un catalizador de productividad; los estéticos, para que proyecte tu imagen y tus valores; y los económicos, para que el proyecto sea viable.

Sabes lo que quieres y sabes que tienes un reto por delante: el proyecto de tu nueva oficina.