Se llama la Tercera Sucursal. Sí; así, sin más. Uno de los requerimientos de nuestro proyecto era tener un espacio específico para la creatividad. En nuestro sector hay que estar innovando continuamente si no quieres quedarte atrás, y queríamos un espacio para que los creativos pudieran desarrollar su potencial.
Del Café de Luka a la Tercera Sucursal
Con el Café de Luka hemos creado espacios no de oficina dentro de la oficina. Espacios para “salir” de la oficina sin tener que hacerlo físicamente. Por unos momentos o por un buen rato. Solos o acompañados. Para pensar, reflexionar, compartir cosas con compañeros, discutir temas delicados… para lo que queramos. Fuera de las mesas y ordenadores, en un entorno distinto. Con un establecimiento principal y dos pequeñas sucursales apartadas, para estar más recogidos o tratar temas más privados.

Pero había otra sucursal. Es Bertrand quien nos la presenta. Es el espacio específico de innovación: la Tercera Sucursal. Bertrand nos explica desde la pantalla en remoto que para innovar él también quería un espacio no de oficina dentro de la oficina. No podemos desarrollar todo nuestro potencial creativo en un espacio burocratizado como son los puestos de trabajo al uso. Necesitábamos que fuera como una extensión del Café de Luka, un espacio radicalmente distinto. Y con un nombre distinto, claro; no le íbamos a llamar “Oficina de Innovación”.
Inspirando la creatividad
La Tercera Sucursal es como un rincón del Café de Luka, pero en grande. La entrada hay que encontrarla, casi te deslizas entre vegetación artificial. Las paredes son como enormes fotos 3D de paisajes, muy profundas, que te dan la sensación de estar en un espacio abierto. También el techo. Algunas partes de las paredes están preparadas para escritura con rotuladores de borrado en seco.

Los sillones son distintos, del tipo relax, muy cómodos, se podría hasta dormir, y algunos tienen una pequeña pala para poner un portátil o escribir cosas. También hay una mesa regulable en altura y una silla de oficina en un rincón, como apartadas.
En una especie de caballete con ruedas hay una gran pantalla táctil con cámara para videoconferencias y varios lápices digitales, y alrededor taburetes móviles de posición semisentada.
Nos explica Bertrand que este es un espacio para el desarrollo de la creatividad. La idea principal cuando entras es aislarte del entorno y dejar fluir tu mente. Puedes sentarte, recostarte, o andar de un lado a otro de pie. Tienes a mano elementos para escribir, dibujar, tachar, borrar y volver escribir. También en un rincón un ordenador convencional donde poner las ideas en orden llegado el caso.
Nos explica Bertrand que tenemos que innovar a nuestro estilo, pero que innovar es romper. Tenemos que romper a nuestro estilo.
