Malena y la chica GenZ

Malena es una millennial fantástica en su trabajo. En su primer borrador ha clavado todas nuestras necesidades, nos ha roto esquemas y nos ha planteado un proyecto que ocupa mucho menos espacio y tiene muchas más prestaciones de las que pensábamos. Ha superado completamente nuestras expectativas.

Hoy hemos intercambiado documentación y como se ha hecho tarde hemos parado en el bar a tomar una cerveza. He aprovechado para preguntarle sobre la chica GenZ que había en su oficina y que me causó tan buena impresión.

No entendemos a la GenZ

Me habla muy bien de ella. Llevan juntos bastante tiempo. Es algo que me sorprende. Nosotros seguimos desde siempre una política de incorporar talento joven que poco a poco aprenda y se consolide en la empresa, pero últimamente estamos teniendo una rotación excesiva con la gente GenZ. Parece imposible que alguien aguante con nosotros más de un año.

No es una cuestión de sueldo, ni de perspectivas ni de carrera profesional. De hecho, el grueso de la empresa es personal maduro que poco a poco se irá jubilando y surgirán oportunidades bastante atractivas para poder promocionar gente joven desde dentro.

Malena me cuenta que la chica ha participado bastante en nuestro proyecto. Cuando crean un concepto, se lo enseñan para que ella diga sin más qué le parece, si le gusta o no, y lo comentan por encima de forma distendida. Sus comentarios los tienen siempre en cuenta. Aportan una visión distinta que ellos no tienen. Todos los compañeros de su equipo son millenninals y su enfoque es distinto. Cuando avanzan en el diseño se lo enseñan y le explican cómo han influido sus comentarios.

La GenZ tiene un estilo de trabajo propio

No lo hacen formalmente. No la sientan y le dicen: “Oye, mira este diseño y dinos qué te parece”. La pillan por un pasillo y la cogen al vuelo de forma “casual”. Y lo más importante: la escuchan. Pero no la escuchan de esa forma hipócrita que se hace porque queda muy bien eso de escuchar a la tropa; la escuchan porque les interesa lo que dice.

Ella les dice cómo le gustaría trabajar, cuál es su estilo de trabajo. Qué valora y qué no. Qué le resulta útil y qué no. Cómo preferiría que fueran las cosas en esa oficina ideal que todos pintamos en la cabeza. Y la información que proporciona es extremadamente valiosa para poder hacer un diseño donde ella y la gente como ella pueda encajar.

Si la gente ha cambiado, ¿por qué seguimos trabajando igual?