El proyecto está casi terminado. Hoy tengo revisión con Malena. Los dos estamos mirando el layout final en pantalla. La verdad es que me asombra cómo hemos podido cuadrar toda nuestra lista de deseos e incluso llegar bastante más lejos. Le pregunto: ¿Funcionará? Ella sonríe.
¿Funciona la oficina o funcionan las personas?
Me habla no en tono aleccionador, sino tranquilo y reflexivo. Me dice: “Funcionan las personas, pero si no están en el entorno adecuado funcionan peor o incluso dejan de funcionar”.
Y sigue con su reflexión:
La GenZ no es una entelequia, ni una figuración, ni un sueño. Es una realidad que está aquí y es nuestro futuro. Si no está la GenZ no hay nadie. La hemos creado nosotros y somos nosotros. Son quienes nos gobernarán, tomarán las decisiones y nos cuidarán de mayores. Pero nos cuesta entenderlos porque no queremos renunciar a nuestra forma de ver y hacer las cosas.

La gente GenX está preparada para alcanzar retos, para soportar la frustración, para levantarse y seguir adelante pese a las dificultades del camino. Si la oficina no les vale se adaptarán y se las apañarán para hacer su trabajo en las condiciones que sea. Es su forma de ser.

La gente GenZ no está dispuesta a superar dificultades que considera inútiles. Disfruta de unos niveles de comodidad y confort a los que no quiere renunciar. Considera ciertos sacrificios innecesarios y que por tanto no vale la pena hacerlos. Si la oficina no les vale a las primeras de cambio se irán.
Bueno, y los GenY estamos en medio. Nos habría gustado ser como los GenZ, pero las crisis en las que hemos crecido nos ha obligado a bajar un par de marchas.
Una oficina para que funcionen las personas
No podemos pretender obligar a la gente a trabajar según nuestra mentalidad porque no lo harán: sencillamente se irán. Ni los unos, ni los otros. Y los que no se vayan lo harán por razones de pragmatismo personal y bajarán su rendimiento de forma alarmante.
Si no hacemos un espacio para todos, muchos funcionarán peor o dejarán de funcionar. En las oficinas actuales conviven tres generaciones, cada una con educación, visión y valores. Cuando nació la GenX ni siquiera había ordenadores; se han tenido que adaptar sobre la marcha. La GenZ son nativos digitales. El diseño de la oficina debe dar respuesta a estas realidades si queremos que funcionen las personas.
Finalmente me viene a la memoria la conversación que tuve con Malena sobre la chica GenZ de su oficina. La tienen perfectamente integrada en su equipo y funciona. Todos tenemos mucho que aprender de todos, probablemente yo el primero.
