El proyecto de tu nueva oficina. Primeros pasos

El otro día hablaste con un amigo que ha reformado su oficina. Recuerdas que fuiste a la inauguración y realmente era muy bonita. Pero ahora te cuenta que tiene algunos problemillas de funcionamiento: el pool abierto de trabajo se le queda pequeño y en la sala de reuniones le sobra sitio por todas partes. No tiene dónde atender a los clientes y mucho menos a los proveedores, aunque el hall de entrada es enorme. Vamos, que le ha quedado muy chula pero en la operativa del día a día no es práctica.

Después de la segunda cerveza tu amigo te confiesa que tiene la sensación de que con su nueva oficina empezó la casa por el tejado.

Planteamiento del proyecto

A ti no te va a pasar lo mismo. Vas a empezar el proyecto por los cimientos. Sabes lo que quieres hacer: Esto responde al qué. Pero ahora estamos hablado del proyecto: Esto responde al cómo. Se trata de un trabajo técnico muy concreto, así que decides contratar un servicio profesional especializado en proyectos de oficinas y espacios de trabajo.

Con su ayuda profesional haces el planteamiento: Defines los objetivos que pretendes alcanzar, las necesidades concretas a satisfacer y las limitaciones que condicionan el resultado.

Te sorprende darte cuenta de que no lo abordas como un problema académico del tipo enunciado-solución, sino que entras con el proyectista en un proceso interactivo del tipo preguntas-respuestas. Analizáis los roles y funcionalidades de tu organización y descubres muchas cosas y nuevas posibilidades que estaban ahí, pero de las que no eras consciente. El primer paquete de respuestas lanza una batería de preguntas que retroalimentan el proceso, y así, después de darle varias vueltas, consigues completar el planteamiento de tu proyecto.

Estética y presupuesto en el proyecto de tu oficina

En estos primeros pasos de tu proyecto hay dos aspectos que te preocupan especialmente: la estética y el presupuesto. Así que quieres darles un enfoque adecuado.

La estética opera a dos niveles: como objetivo-necesidad y como gustos-preferencias. Como objetivo-necesidad forma parte del planteamiento del proyecto y por tanto tienes que abordarla ahora. Tal vez necesites ajustarte a un diseño corporativo o proyectar una determinada imagen, bien sea de cara a clientes y proveedores o de cara al personal interno. Esto hay que tenerlo claro desde el principio. Como gustos-preferencias lo abordarás al final, cuando definas todos los detalles de terminación y acabado del proyecto.

El presupuesto también tienes que abordarlo al principio y opera como una limitación. No debes obviarlo porque no tiene sentido hacer un proyecto que no vaya a ser viable económicamente.

Lo tienes claro: tanto el presupuesto como el diseño en su faceta objetivo-necesidad forman parte del planteamiento de tu proyecto.