El Café de Luka

El jefe quería en la oficina un Workcafé. Su problema es que no sabía exactamente qué era eso; había oído la palabra y simplemente le gustaba. En sus primeros bocetos al pequeño office/comedor de empresa le llamaba Workcafé y ya está. Por eso cuando Luka empezó a presentarnos su Café todos pusimos mucha atención.

Huyendo de estereotipos en la reunión informal

Lo primero que nos llamó la atención es que no le llamara Workcafé, sino El Café de Luka, aunque rápidamente aclaró que podíamos cambiar “Luka” por cualquier otro nombre que nos gustara.

Se han estereotipado en el concepto moderno de oficina zonas de reunión informal para favorecer intercambios fuera de los canales de comunicación reglados. Se da por sentado que estas reuniones son más informales si hay café, refrescos o similares, y se han asociado a espacios tipo office que normalmente cuentan con esta dotación. Se da igualmente por sentado que los trabajadores se sentirán más desinhibidos en estos espacios e interactuarán de forma más abierta. En realidad, con esto lo único que hemos hecho es cambiar el estereotipo.

Si queremos estimular la reunión informal los espacios deben ser atractivos para la gente y alejarse de estereotipos. Hay que crear un espacio no de oficina dentro de la oficina.

Rompiendo esquemas para el intercambio informal

El Café de Luka está en medio de la oficina. Es casi un espacio que “molesta” y que tienes que sortear para ir de un sitio a otro. Además, tiene tres “sucursales” pequeñas en lugares más apartados.

No tiene paredes ni nada por el estilo, pero está limitado por abundante vegetación interior, de diferentes estilos. No se sabe por dónde se entra, pero puedes entrar por varios sitios. En cierto modo parece una especie de laberinto donde vas descubriendo rincones, cada uno con su propia personalidad. En un rincón hay pufs grandes y otros más pequeños, en otro sillones con formas curvas, en otro sillas más ligeras… siempre con mesitas o algo para dejar cosas. Todo con colores vivos y coordinados entre sí.

En el centro hay un gran árbol que llama la atención, y alrededor de él neveras con refrescos y una cafetera de cápsulas, y una especie de taburetes móviles para estar en posición semisentada.

Dos de las “sucursales” son rincones como los demás, pero apartados del núcleo central, en zonas poco transitadas de la oficina.

La gran virtud del Café de Luka es que cuando entras parece que sales de la oficina y que te sumerges en otro sitio. Lo experimentamos en primera persona en la visita virtual 3D que nos hace. Decimos por dónde queremos ir, discutiendo entre nosotros. Curioseamos y exploramos los rincones. Cuando salimos, nos entran ganas de volver a entrar.

Nos queda una curiosidad: ¿dónde está la tercera “sucursal”? Luka nos dice que eso no es cosa suya, que es cosa de Bertrand.